En este año han pasado muchísimas cosas, la verdad, y no sería nada justo no hacer una reseña de ello. Siempre lo hago y siempre acabo recordando todo lo que he aprendido. Pero, como todos los años, he sufrido una evolución, un cambio, que no siempre significa que sea bueno, aunque, con la que está cayendo (una crisis, aparte de económica, como todo el mundo sabe, de valores), podría darme con un buen canto en los dientes.
Hoy, día 31, se nos viene a la cabeza todo lo que hemos estado haciendo durante este año. Este año ha sido bastante bueno, en general. Como acabo de decir, podría decirse que he evolucionado. Y no lo digo porque sí. Lo digo porque, de verdad, he cambiado. Mi percepción del mundo ha cambiado mucho, me he hecho más abierto de miras...
Hace justo un año dije que solía pensar que la vida era como un CD, pero que cambiaba de opinión, y pensaba que, más que un CD, y ahora que está tan de moda el estilo retro, la vida era como una cinta de casete. Cada pista era una parte importante que hacía que, al cambiar la música, no cambiara la esencia, sino que nos acompañaría siempre y nos marcaría, añadiéndole el no parar de la cinta. Cambiar de música no significa nada. Pero no podemos cambiar la cinta. Ni siquiera poner la cara B. Esta cinta es la que nos ha tocado y no podemos cambiarla. Ni su inicio, ni su carátula ni su duración. Aunque lo que sí podemos es disfrutar de la música.
Hace justo un año dije que solía pensar que la vida era como un CD, pero que cambiaba de opinión, y pensaba que, más que un CD, y ahora que está tan de moda el estilo retro, la vida era como una cinta de casete. Cada pista era una parte importante que hacía que, al cambiar la música, no cambiara la esencia, sino que nos acompañaría siempre y nos marcaría, añadiéndole el no parar de la cinta. Cambiar de música no significa nada. Pero no podemos cambiar la cinta. Ni siquiera poner la cara B. Esta cinta es la que nos ha tocado y no podemos cambiarla. Ni su inicio, ni su carátula ni su duración. Aunque lo que sí podemos es disfrutar de la música.
Somos como somos y así vamos a vivir. Y hay gente que todavía no entiende que somos así y, si de verdad tenemos un poco de amor propio, no vamos a cambiar. Lo que os quiero dar a entender es que uno de los factores de la crisis de valores de las que os hablaba, y de la que os hablé hace un año (pero que no ahondé demasiado en ella), es no aceptar a la gente por lo que de verdad es, sino obligarlos, en cierta manera, a ser lo que queremos que sea.
Estar inmerso en este mundo de letras, de idiomas y de culturas me pone en un papel «forzado» de mediador cultural. Ya sabéis que mi experiencia como intérprete, por ejemplo, es nula, y es donde se ve de primera mano el intercambio cultural que se podría hacer, pero ya he visto como se tiene que adaptar la cultura en la traducción de los textos escritos.
Ojalá todo fuera tan «fácil» como traducir en este mundo. No estoy infravalorando al campo de la traducción, pues estaría tirando piedras a mi propio tejado, sino que el mundo debería esforzarse un poco en entender al otro. Es la empatía lo que nos falta para que este mundo funcione, y funcione de verdad. Y, quieran o no, estamos condenados a entendernos. Lo que pasa es que la gente toma la palabra «condenado» como algo malo, cuando lo que de verdad significa esa frase es que tenemos la habilidad de comunicarnos y entendernos, pero que, de alguna u otra manera, lo que hace cualquiera es oídos sordos de lo que necesita el de al lado.
Evidentemente, esto me ha marcado muchísimo, como intento de profesional que se está iniciando en este mundo, como futuro traductor, intérprete o lo que sea, pero, sobre todo, como persona. Desde hace años, me estoy abriendo al mundo porque él se ha abierto a mí. Y creo que debería dar las gracias.
Gracias a toda la gente que, no solo este año, sino me han acompañado durante todo lo que llevo vivito y coleando y me han abierto sus corazones; que me han acompañado y que me han ayudado; que me han aconsejado... Pero, sobre todo, tengo que agradecer a la gente que me ha aceptado tal y como soy y que no ha intentado cambiarme en ningún momento.
Como en todos los años, ha habido pérdidas, pero también puedo decir que he ganado. He ganado muchísimas cosas que no son materiales y que valen muchísimo más que cualquier cosa que se pueda regalar. Me gustaría agradecer a toda la gente que me ha ayudado a conseguir esa fuerza, esa confianza, esa sonrisa que llevo todos los días, porque mi vida no sería la misma sin ninguna de estas cosas y sin ninguna de esas personas.
Y con esa fuerza, me despido. Espero que tengáis el mejor año de vuestra vida y que lo compartáis con las personas que queréis y que os importan y que la suerte os acompañe. Mi 2012 no sé como va a ser, la verdad. Pero, ¿por qué no?, espero que tenga lo mismo que pido para vosotros.
Como en todos los años, ha habido pérdidas, pero también puedo decir que he ganado. He ganado muchísimas cosas que no son materiales y que valen muchísimo más que cualquier cosa que se pueda regalar. Me gustaría agradecer a toda la gente que me ha ayudado a conseguir esa fuerza, esa confianza, esa sonrisa que llevo todos los días, porque mi vida no sería la misma sin ninguna de estas cosas y sin ninguna de esas personas.
Y con esa fuerza, me despido. Espero que tengáis el mejor año de vuestra vida y que lo compartáis con las personas que queréis y que os importan y que la suerte os acompañe. Mi 2012 no sé como va a ser, la verdad. Pero, ¿por qué no?, espero que tenga lo mismo que pido para vosotros.

Yo quiero estar en esa foto cada año. Te quiero amigo
ResponderEliminar